Mallorca nimmt gerade Anlauf für eine richtungsweisende Wahl: In knapp sechs Monaten wird darüber entschieden, ob Linke oder Konservative in der Landesregierung, im Inselrat und in den Rathäusern die Geschicke der Insel leiten, ob das politische Pendel nach dann acht Jahren Armengol-Regierung wieder nach rechts umschlägt. Auch wer sich als ausländischer Mallorca-Resident nicht mit dem politischen Tagesgeschäft beschäftigt, hat dazu wahrscheinlich eine klare Meinung.

Es wäre also nur folgerichtig, an dieser Stelle zu fordern, dass auch wir Ausländer bei den Regionalwahlen teilnehmen können, genauso wie das bei den Kommunal- und Europawahlen möglich ist. Im Moment wird in der Mallorca-Politik vor allem über die Ausländer debattiert, nicht mit ihnen, die Stichwörter lauten Gentrifizierung und Overtourism.

Voraussetzung wäre freilich, dass wir uns zunächst einmal in der Kommunalpolitik einbringen. Auf wie viel Prozentchen kommt die Beteiligung der EU-Ausländer diesmal? Wird es außer Inca-Politikerin Alice Weber endlich weitere Deutsche oder Österreicher in den Rathäusern geben?

Der Perspektivenwechsel jedenfalls wäre enorm – Mallorca gemeinsam gestalten und die Sorgen der Insulaner besser verstehen, statt weiterhin nur Zuschauer zu sein und es beim Lamentieren über Missstände zu belassen.

Letztendlich ist die Stimmabgabe auch ein Index für unsere Integration in die mallorquinische Gesellschaft. Es liegt an jedem Einzelnen: Die Frist für die Anmeldung im Rathaus und den Eintrag ins Wahlregister läuft noch bis Ende Januar.

Participar en vez de solo observar

En poco menos de seis meses se sabrá si de ahí en adelante la izquierda o la derecha decidirán sobre los designios de la isla en el Govern, el Consell Insular y en los ayuntamientos, y si el péndulo político vuelve a la derecha tras ocho años de gobierno de Armengol. Probablemente, incluso los residentes extranjeros en Mallorca que no están pendientes de los titulares diarios tengan una opinión clara al respecto.

Así que lo lógico sería exigir en este espacio que los extranjeros también podamos votar en las elecciones autonómicas, tal y como es posible en las municipales y europeas. En estos momentos, en la política de Mallorca se debate ante todo sobre los extranjeros, no con ellos; las palabras clave son gentrificación y masificación turística.

El requisito previo para conseguir este derecho de voto, sin embargo, sería que nos implicáramos en la política local. ¿Qué tan bajo será en esta ocasión el porcentaje de participación en las elecciones entre los extranjeros comunitarios? ¿Habrá por fin otros alemanes o austriacos en los ayuntamientos además de la política inquera Alice Weber?

En cualquier caso, el cambio de perspectiva sería enorme: decidir sobre Mallorca entre todos y entender mejor las preocupaciones de los isleños en lugar de seguir siendo meros espectadores y limitarse a lamentar los agravios. En última instancia, el voto es también un índice de nuestra integración en la sociedad mallorquina. Depende de cada uno: el plazo para empadronarse en el ayuntamiento e inscribirse en el censo electoral finaliza a finales de enero.