In Folie eingeschweißte Bananen oder geschälte Mandarinen – solche Bilder von den extremen Auswüchsen unseres Plastikkonsums ist man beinahe schon gewohnt. Das nächste Absurditätslevel erreicht nun die spanische Supermarktkette Mercadona mit einem Produkt im Kühlregal, das sie selbst als „innovativ“ bezeichnet: zwei in Plastik verpackte, vorgebratene Spiegeleier zum Preis von 1,80 Euro.

Der Erfinder des dazu nötigen Verfahrens zielte mit der Idee ursprünglich auf die Gastronomie ab, die strenge Vorgaben bei der Ei-Zubereitung einhalten muss. Ob das Patent für diesen Zweck seine Berechtigung hat, sei dahingestellt. An Irrsinn kaum zu überbieten ist es allerdings für den Endverbraucher – wie auch etliche Stimmen im Netz fanden.

Abgesehen davon, dass Eier schon in einer der vollkommensten „Verpackungen“ daherkommen, die die Natur zu bieten hat: Das Fertigprodukt ist teurer, und die Zeitersparnis im Gegensatz dazu, ein frisches Ei aufzuschlagen und zu braten, dürfte bei kaum einer Minute liegen. Wenn wir nicht einmal mehr die Zeit oder die Kenntnis für diese simple Form der Nahrungszubereitung haben, geht es wohl mit der Menschheit zu Ende.

Wen man allerdings noch mehr in die Pfanne hauen sollte als den Entwickler oder die potenziellen Kunden, ist Mercadona. Wie kann man in Zeiten von Klimakrise und weltweitem Kunststoffproblem mit einem derart unnachhaltigen Produkt als „Neuheit“ werben? Ob in Spanien oder Deutschland: Wir brauchen Innovationen, die helfen, CO₂-Emissionen und Müll zu reduzieren, statt die Situation noch zu verschlimmern.

Los huevos fritos en plástico son el principio del fin

Plátanos o mandarinas peladas envueltas en film transparente: ya casi estábamos estamos acostumbrados a estas imágenes de nuestro excesivo consumo de plástico. Mercadona ha alcanzado ahora el siguiente nivel de absurdidad con un producto en sus estanterías refrigeradas que califica de „innovador“: dos huevos fritos envueltos en plástico por el precio de 1,80 euros.

El inventor del procedimiento necesario para su elaboración originalmente apuntaba hacia el sector de la restauración, que debe cumplir estrictas leyes para la preparación de huevos. Queda por ver si la patente se justifica para este fin. Para el consumidor final, sin embargo, su sinsentido es difícil de superar, como también han constatado muchas voces en las redes.

No es solo que los huevos ya vienen en uno de los „paquetes“ más perfectos que ofrece la naturaleza. El producto preparado es más caro, y el tiempo que se ahorra en comparación con romper y freír un huevo fresco si acaso es de apenas un minuto. Si ya ni siquiera tenemos tiempo o conocimientos para esta sencilla forma de preparar los alimentos, probablemente la humanidad llegará a su fin.

Aún más que al creador o a los clientes potenciales cabe criticar a Mercadona. ¿Cómo en tiempos de crisis climática y avalancha mundial de plástico se puede anunciar como „novedad“ un producto tan insostenible? Ya sea en España o en Alemania, necesitamos innovaciones que ayuden a reducir las emisiones de CO2 y los residuos en lugar de empeorar la situación.